ETVE en España para una empresa latinoamericana

19.500 millones de euros de inversión latinoamericana en España están vinculados a Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros. Según el informe Global LATAM 2025, representan casi el 30 % de los 66.845 millones invertidos por la región.

¿Por qué utilizan estas estructuras grupos de México, Brasil, Colombia o Uruguay? Porque una ETVE permite centralizar desde España sus participaciones internacionales, reducir la doble imposición y organizar mejor la entrada o salida de capital.

¿Qué es una ETVE?

Una ETVE es un régimen fiscal al que puede acogerse una sociedad siempre que sea residente en España.

Su función es administrar participaciones en empresas situadas fuera del país. Para que sea viable, debe existir coherencia entre la estructura existente y el volumen y complejidad de las inversiones gestionadas. El régimen está regulado en los artículos 107 y 108 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

¿Cómo funciona dentro de un grupo latinoamericano?

Pensemos en una empresa latinoamericana que tiene filiales en Colombia, México y Guatemala y que, además, prevé adquirir una compañía europea. En lugar de mantener cada participación directamente desde el país de origen, podría constituir una sociedad en España y situarla como holding internacional del grupo.

La ETVE recibiría los dividendos de las filiales, gestionaría nuevas inversiones y, llegado el momento, podría vender alguna de esas participaciones. España actuaría así como centro de organización del grupo. Antes de constituirla conviene dibujar el recorrido completo del dinero: de qué países procederán los dividendos, dónde se reinvertirán y cómo llegarán finalmente a los socios.

Ventajas fiscales de una ETVE

Dividendos y ganancias por la venta de filiales

España permite aplicar, con carácter general, una exención del 95 % sobre los dividendos y las ganancias obtenidas por la transmisión de participaciones que cumplan las condiciones del artículo 21 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

Para beneficiarse, la empresa debe tener una participación de al menos el 5 % en la filial extranjera y mantenerla durante un año, aunque este plazo puede completarse posteriormente. Además, la filial debe estar sujeta a un impuesto similar al español, con un tipo nominal mínimo del 10 %, o estar establecida en un país con el que exista un convenio aplicable que incluya el intercambio de información. Como regla general, la exención alcanza el 95 %, ya que el 5 % restante se considera un gasto de gestión. Conviene estudiar cada caso, pues existen excepciones y condiciones específicas.

Distribución a socios no residentes

Cuando la ETVE distribuye a un socio no residente beneficios procedentes de rentas extranjeras exentas, esos dividendos no se consideran obtenidos en España. En consecuencia, pueden salir de la sociedad sin una nueva tributación española, siempre que se cumplan las condiciones legales.

Un tratamiento parecido puede aplicarse a la parte de la ganancia obtenida por un socio extranjero al vender su participación en la ETVE que corresponda a reservas o valores vinculados con las filiales cualificadas.

Esto no significa que el dinero quede libre de impuestos en todos los países. El socio deberá analizar cómo tributa el dividendo o la ganancia en su jurisdicción de residencia. La ventaja consiste en evitar una capa adicional de tributación en España. Este tratamiento no se aplica cuando el beneficiario reside en una jurisdicción no cooperativa.

Si la empresa solo necesita una filial comercial en España, carece de participaciones extranjeras, probablemente no sea la estructura más adecuada.

 

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