Un acuerdo ambicioso que suele interpretarse mal
El Acuerdo de Asociación UE–Centroamérica es uno de los marcos jurídicos más relevantes en la relación entre Europa y la región centroamericana, aunque también uno de los más malinterpretados. Lejos de ser un mecanismo automático de crecimiento, el acuerdo actúa como una infraestructura institucional diseñada para ordenar el comercio, no para garantizar resultados.
No se trata de un mecanismo automático de crecimiento, ni de una garantía de éxito exportador. El acuerdo es, ante todo, una infraestructura institucional y normativa diseñada para ordenar las relaciones económicas, no para crearlas desde cero.
Más de una década después del inicio de su aplicación comercial en 2013 y tras su plena entrada en vigor en mayo de 2024, los datos permiten una lectura más madura: el acuerdo funciona, pero selecciona. Beneficia principalmente a quienes ya cuentan con capacidad productiva, institucional y empresarial suficiente para operar en un mercado tan exigente como el europeo.
En este contexto, España ocupa una posición singular: no es el mayor hub logístico europeo, pero sí uno de los principales puntos de entrada operativa, comercial y financiera para Centroamérica y América Latina en su conjunto.
Qué es realmente el Acuerdo de Asociación UE–Centroamérica (y por qué no es solo un tratado comercial)
Uno de los errores más habituales al analizar el acuerdo UE–Centroamérica es asumir que se trata de un tratado de libre comercio convencional. No lo es.
Desde su concepción, el acuerdo fue diseñado como un marco integral de relación birregional, con un alcance político, institucional y económico mucho más amplio. Su arquitectura responde a la lógica habitual de la política exterior europea hacia regiones de desarrollo intermedio: combinar apertura comercial con diálogo político y cooperación institucional bajo una misma estructura jurídica.
Los tres pilares del Acuerdo UE–Centroamérica
El acuerdo se articula en tres pilares inseparables:
- Diálogo político
- Cooperación
- Comercio
Desde la perspectiva empresarial, el pilar comercial es el más visible. Sin embargo, no puede entenderse correctamente sin los otros dos. De hecho, muchos de los límites observados en la aplicación práctica del comercio están directamente relacionados con debilidades estructurales en los ámbitos político e institucional.
La premisa europea es clara:
la apertura comercial solo es sostenible si se apoya en marcos institucionales estables, reglas previsibles y capacidad administrativa suficiente.
Qué incluye el pilar comercial del acuerdo
El pilar comercial del Acuerdo UE–Centroamérica es amplio y ambicioso en su diseño. Abarca:
- Comercio de bienes industriales, agrícolas y pesqueros
- Servicios y establecimiento
- Inversión
- Propiedad intelectual
- Contratación pública
- Comercio y Desarrollo Sostenible (TSD)
Sobre el papel, se trata de un acuerdo moderno y profundo. En la práctica, los resultados son muy desiguales.
La evidencia es consistente: el comercio de bienes es el único capítulo que ha generado efectos económicos claros y sostenidos.
Servicios, inversión y contratación pública funcionan como marco jurídico, pero su impacto real depende de factores previos como la estructura productiva, la fortaleza institucional y la capacidad regulatoria de cada país.
El acuerdo como infraestructura, no como motor de crecimiento
Una idea central atraviesa todo el análisis: el Acuerdo UE–Centroamérica no es un motor automático de crecimiento, sino una infraestructura institucional.
El acuerdo:
- ordena el acceso al mercado europeo,
- reduce la incertidumbre jurídica,
- establece reglas comunes,
- define condiciones de entrada.
Pero no crea competitividad, no sustituye capacidades productivas ni corrige asimetrías estructurales. Al contrario, tiende a hacerlas más visibles.
Por eso, a más de una década de su aplicación comercial, los beneficios se concentran en determinados países, sectores y empresas.
Un acuerdo común con resultados muy distintos entre países
Aunque el acuerdo se aplica como marco regional, Centroamérica no es homogénea ni desde el punto de vista económico ni institucional.
Algunos países han desarrollado capacidades técnicas y administrativas suficientes para operar con regularidad en el mercado europeo. Otros enfrentan mayores dificultades para cumplir requisitos regulatorios, sanitarios y técnicos.
La consecuencia es clara: el mismo acuerdo produce resultados muy distintos, no por diferencias en el texto legal, sino por diferencias en la capacidad de ejecución.
Esto explica por qué capítulos como servicios, inversión o contratación pública muestran resultados mucho más limitados que el comercio de bienes.
Aranceles en el Acuerdo UE–Centroamérica: beneficios reales y límites operativos
Uno de los aspectos más visibles, y más malinterpretados, del acuerdo es la cuestión arancelaria. A menudo se resume en una frase: “exportar a Europa con arancel cero”.
La realidad es bastante más compleja.
El acuerdo reduce o elimina aranceles, pero:
- no lo hace automáticamente,
- ni de forma incondicional,
- ni para todos los productos,
- ni para todas las empresas.
El comercio existía antes del acuerdo
Antes del Acuerdo UE–CA ya existía comercio entre ambas regiones. Centroamérica exportaba frutas, café, cacao, azúcar, productos del mar y ciertos productos industriales, pagando el arancel NMF correspondiente.
El acuerdo no crea el comercio, sino que reduce el coste de acceso, siempre que se cumplan determinadas condiciones.
Origen preferencial: el núcleo del beneficio arancelario
Para beneficiarse del arancel preferencial deben cumplirse tres requisitos:
- Que el producto esté liberalizado en el acuerdo.
- Que cumpla las reglas de origen preferencial.
- Que el importador europeo solicite expresamente la preferencia en aduana.
Este último punto es clave: el beneficio arancelario lo solicita el importador europeo, no el exportador.
Si el importador percibe riesgo documental, puede optar por no solicitar la preferencia, incluso si el producto tiene derecho a ella.
Cómo se demuestra el origen preferencial
El acuerdo prevé dos vías:
- Certificado EUR.1, emitido por la aduana en origen tras evaluar la documentación.
- Declaración de origen, incluida en la factura, bajo responsabilidad del exportador.
En ambos casos, la empresa debe poder demostrar el origen a posteriori si la aduana lo solicita.
Impacto distinto según el sector
- Industria y pesca: en 2025 la liberalización es prácticamente total. El reto es documental, no arancelario.
- Agricultura: acceso condicionado. La UE mantiene contingentes arancelarios (TRQ) para productos sensibles como azúcar, arroz, carne de vacuno o ron. En agricultura, el acuerdo no es barra libre, sino acceso gestionado.
Barreras no arancelarias: el verdadero filtro del mercado europeo
Si el arancel es lo más visible, las barreras no arancelarias son el factor más determinante en la práctica.
El principal cuello de botella del comercio UE–Centroamérica no suele estar en el arancel, sino en el cumplimiento normativo y operativo.
Requisitos sanitarios y fitosanitarios (SPS)
Especialmente en agroalimentación, los SPS son el mayor filtro de acceso. Exigen:
- certificaciones oficiales,
- controles veterinarios y fitosanitarios,
- límites estrictos de residuos,
- auditorías periódicas,
- trazabilidad completa.
En muchos casos, la UE evalúa instalaciones y sistemas país, no solo el producto. Esto implica tiempo, inversión y capacidad administrativa.
Requisitos técnicos y etiquetado
El etiquetado europeo exige precisión absoluta: ingredientes, alérgenos, origen, fechas, lote, trazabilidad.
Errores en este punto pueden bloquear una operación o hacerla inviable económicamente.
Estándares privados
Más allá de la normativa legal, muchos compradores exigen estándares como GLOBALG.A.P., BRCGS, IFS o certificaciones de sostenibilidad. No siempre son obligatorios por ley, pero sí por mercado.
Evolución real del comercio UE–Centroamérica
Desde 2013 hasta 2024, el comercio bilateral ha crecido de forma clara, pero no homogénea.
- En 2017, el comercio total rondaba los 11.000 millones de euros.
- En 2024, supera los 19.000 millones.
Las exportaciones centroamericanas se concentran en:
- agroalimentación,
- productos pesqueros,
- y productos industriales de mayor valor añadido, especialmente dispositivos médicos.
Concentración por países
En 2024 destacan claramente:
- Costa Rica,
- Guatemala,
- Honduras.
Esta concentración responde a capacidades productivas, institucionales y empresariales.
España en el Acuerdo UE–Centroamérica: mercado, plataforma y socio estratégico
España no es el principal hub logístico europeo, pero cumple una función distinta y clave.
En 2024, España importó desde Centroamérica cerca de 900 millones de euros, concentrados en:
- agroalimentación tropical,
- productos del mar,
- dispositivos médicos.
España como plataforma de entrada
Más allá del comercio directo, España ofrece:
- afinidad cultural y lingüística,
- redes consolidadas de importadores,
- experiencia en agroalimentación,
- un ecosistema empresarial acostumbrado a operar entre América Latina y Europa.
Para muchas empresas centroamericanas, España es el primer mercado donde se aprende a operar Europa.
Conclusión: un acuerdo que ordena, pero no garantiza
El Acuerdo de Asociación UE–Centroamérica funciona, pero no en los términos simplificados con los que a menudo se presenta.
Reduce aranceles, aporta previsibilidad jurídica y ordena el acceso al mercado europeo.
Pero no crea competitividad, no elimina los costes de cumplimiento ni corrige asimetrías estructurales.
En la práctica, el acuerdo:
- ordena,
- selecciona,
- y amplifica diferencias previas.
En ese contexto, España actúa como un punto de apoyo clave dentro del ecosistema europeo: mercado, plataforma y puente operativo.
El acuerdo abre la puerta.
El negocio lo construyen la preparación, la ejecución y los socios adecuados.
